Por desgracia, la TTW ya ha terminado. Quiero daros las gracias a todos aquellos que nos habéis visitado. Me lo he pasado muy bien enseñándoos a tirar con la ballesta, pero es muy importante que sigáis practicando con nuestro juego online: algunos, de verdad que lo necesitáis… Y como ya sabréis, podéis ganar una estancia en Australia para practicar inglés. Dar en el blanco ahora mismo y salir ganando. Los que dieron en el blanco fueron nuestros vecinos de stand: los empleados de KUONI. Ellos, al igual que nosotros, apuestan por lo más puramente suizo.
Una última cosa: mi poblada barba no tiene nada que ver con la soberbia, ni con una falta de electricidad o una alergia a las máquinas de afeitar. Simplemente soy un personaje típico de Suiza, y la barba representa mis años de experiencia y precisión. ¡Hasta la vista!
Durante el tiempo que di clase de lengua y cultura alemana en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich, empecé a trabajar para TRANSLATION-PROBST como corrector/revisor. Ahora estoy jubilado y tengo tiempo de sobra para realizar este interesante trabajo. Sigo ocupándome de temas relacionados con la lengua, pero ya no a través de teorías y modelos como hacía cuando daba clase. Ahora me dedico exclusivamente a la práctica y trabajo con textos diferentes de campos todavía más diferentes. A veces me quedo asombrado de lo enormemente alejados de la práctica que estábamos en la universidad. Sin embargo, este conflicto entre la teoría y la práctica en el ámbito académico no se puede solucionar.
Ahora, al dedicarme a la corrección/revisión, tengo siempre a personas concretas delante de mí: aquellos que han redactado los textos, y aquellos que los van a leer. Conozco bastante bien sus deseos y exigencias: los textos tienen que estar correctos y ser comprensibles y además, tienen que llegar a sus destinatarios. Obviamente, los conocimientos sobre lingüística que transmití a mis alumnos me sirven de gran ayuda, y los conocimientos sobre estilística funcional o pragmática los puedo poner en práctica. Sin embargo, contemplo la lengua mucho más desde el punto de vista del uso.
Siempre me he dedicado intensamente a temas relacionados con la literatura, y sigo haciéndolo. Sin embargo, tengo que dejar un poco de lado esta manifestación de la lengua debido a mi trabajo como corrector/redactor, aunque no del todo: la corrección/revisión de textos especializados también tiene cierto carácter lúdico. Juego con las diferentes posibilidades que ofrecen los términos, y me fijo en el sonido de la lengua. Claro que en este sentido, tengo más libertad cuando soy yo el que escribe. Soy más bien un corrector/redactor conservador. No me gustan las groserías que se pueden leer hoy en día en cualquier parte y que en absoluto crean frases correctas. La viveza, la claridad y la comprensibilidad se pueden alcanzar a través de una lengua que se entiende dentro de unas tradiciones determinadas, y que conserva los elementos fundamentales del alemán.